domingo, 20 de abril de 2008

¿Estamos todos locos?

Necesitamos hablar. Más que nunca. Psicólogos y psiquiatras están desbordados. Cada vez más gente pide ayuda para soportar el estrés, la incomunicación y el dolor de vivir.

EL PAÍS, 20 de abril de 2008. http://www.elpais.com/articulo/portada/Estamos/todos/locos/elpepusoc/20080420elpepspor_4/Tes

Es verdad, cada vez necesitamos ir más al psicólogo/a porque no hablamos con nadie de nuestros problemas, con lo sano que es compartirlos con alguien. Vale, es un palo, puedes pensar que agobias y aburres a la otra persona, pero cuando ella lo necesite puede acudir a ti y tu sabrás corresponderle como te han correspondido a ti.

Pero también es cierto, y ahora parecerá que barro para casa, la visión que te da una persona completamente aliena a tu problema no te la da un/a amigo/a o un familiar. La "objetividad" de un profesional de la psicología es la que puede hacer que el paciente inicie un proceso de cambio ya que una persona "entendida" le está escuchando y dándole pautas de actuación, hecho que no se da en la relación con algún/a amigo/a.

Nuestra sociedad occidental realmente está cayendo muy bajo. El capitalismo es lo que tiene, que nos llena de consumismo y bienestar pero nos quita la verdadera felicidad. Sé que el capitalismo es el único sistema social que se ha mostrado útil para que sobrevivamos la mayoría de gente en condiciones decentes. Claro que el comunismo y otros sistemas más sociales estarían mejor pero es muy complicada su implantación real.
La verdadera felicidad no es otra que sentirse feliz con aquello que se tiene aunque sea poco. Los occidentales siempre acabamos queriendo más de lo que tenemos, y eso nos trae la infelicidad. Siempre queremos tener más que antes: un mejor trabajo, un piso más grande, un coche más bonito y caro. Pero eso nos hace endeudarnos siempre más y más sin saber disfrutar de las pequeñas cosas que no se compran con dinero.
Paremos un momento y pensemos que es lo que realmente nos hace felices, si no se compra con dinero aún podemos plantearnos conseguir la felicidad. Cuantas más cosas pongamos en la lista que estén relacionadas con el uso del dinero más infelices seremos.

Las nuevas generaciones crecen teniendo todo aquello que desean y eso es un gran error. No saben valorar lo que tienen, lo que han conseguido sus padres, lo que han luchado sus progenitores para que ellos tenga tal o cual cosa. Sólo quieren más y más y si no lo tienen o si no consiguen aquello que desean se deprimen o se vuelven unos antisociales incapaces de convivir en esta sociedad.
En alguno momento también deberíamos pararnos y pensar que es lo que queremos transmitirles y enseñarles a nuestros hijos/as. Unos valores de igualdad, solidaridad y justicia social, así como un respeto por los derechos de las demás personas deberían impregnar sus enseñanzas diarias así como ayudarles a desarrollar una inteligencia emocional.

1 comentario:

elga dijo...

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te gustará...

bueno, quien quiera pasarse está invitado!!!

Elga